Se quedaron mirándose en el bar. A través del humo y de los vasos de tubo. A través de las transparencias de los vestidos. A través de los densos sonidos que les envolvían. A través de la ligera espuma de las cervezas...
Se acercaron el uno al otro. Venciendo las corrientes del mar de brazos y piernas. Venciendo la espesa cortina de olores que se les adherían al cuerpo y les impedían avanzar. Venciendo el instintivo miedo al amor...
- Sígueme - le dijo ella.
Y él la siguió. La siguió a su casa. La siguió a su habitación. La siguió a su cama. La siguió a sus brazos y a su pelo y a sus piernas y a su vientre...
Nunca dejó ya de seguirla...
